La final del mundial de Sudáfrica alcanzó –poco antes del gol de Iniesta- los 16.800.000 espectadores. Superando el máximo de audiencia -también un partido de fútbol- de la semifinal España-Italia, en la copa de Europa del 2008.
Telecinco ha acaparado la mayores cuotas de su historia al emitir en abierto los partidos. Todas las cadenas han aportado el análisis y el seguimiento puntual. No obstante, el ingrediente fundamental, sin duda, lo constituye la conexión en vibrante directo con los estadios.
En efecto, los comentarios entusiastas de Camacho quedarán en la memoria de millones de españoles. La prensa y el público en general lo alaban con razón: aportaba argumentos técnicos y experiencia como jugador y como entrenador. Enhorabuena a todo el equipo de Telecinco; que estas palabras de reconocimiento a José Antonio Camacho sean un homenaje y un agradecimiento por el trabajo de todos.
Tratándose de un acontecimiento mundial, valdría la pena reparar en que este éxito de aceptación no se produce solo en España. Se han dado audiencias nunca conocidas en todo el mundo. Se calcula que la final fue presenciada por más de 760 millones de personas.
La televisión ha cumplido su papel de servicio público una vez más. Nos ha llevado a millones de españoles (y a muchos más de todo el mundo) a la final del campeonato en Sudáfrica. Todos hemos podido estar donde físicamente no cabíamos.
La televisión, en cierta manera, ha servido también de catalizador y de aglutinante de un interés que existía en la sociedad. Nos ha congregado alrededor del acontecimiento. Ha dado el tono para el ambiente general en la calle y en tantos sitios. En el caso de España, incluso, ha contribuido a forjar un recuerdo que permanecerá muchos años.
El éxito de audiencia indica un trabajo bien hecho, una pericia técnica. Y, también un contenido de excepción. En este caso, un tema deportivo, un espectáculo familiar, donde prevalecen valores nobles: el esfuerzo, el respeto a las reglas justas, al contrario, al público, el trabajo en equipo...En definitiva, una vez más, vuelve a demostrarse que lo bueno atrae más que lo malo. La televisión que –con medios técnicos suficientes- sepa ser creativa y encontrar contenidos interesantes triunfará. Pedro Seco Varón.

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