Distraído, no puedo evitar fijarme en el libro que está leyendo un conocido y vecino de sombrilla. Inevitablemente, interrumpo su lectura y también provoco un comentario por su parte: ¿lo has leído?. Le contesto con otra pregunta: ¿Qué libro es? Me dice el título. Como ve que no lo conozco, también me da el nombre del autor. Que no sé quién es –o quizás, vagamente me suene, pero como uno de tantos autores que pueden estar de moda uno o dos años o dejarán de estarlo dentro de unos meses-. Solo acierto a preguntarle si se trata de una novela. La respuesta consiste en un escueto sí.
Empiezo a sentirme algo inquieto porque me gustaría corresponder a las molestias que he ocasionado a esta persona: ¿Qué le cuento después de interrumpirlo en su lectura? Pero no conozco buenas novelas porque no soy muy aficionado a este género. Afortunadamente leo varios libros de historia cada año, como se trata de una novela histórica, sí se me ocurren comentarios sobre la época donde se ambienta la acción. Pero la parte de ficción del relato supera tanto a la realidad histórica, que no vale la pena relacionar el ambiente y la mentalidad de la novela con la historia verdadera y seria.
Menos mal que la novela tiene algo de aventuras, por lo que puedo compararla con El Señor de los Anillos, una obra que me encanta pero que él no ha leído. ¡Nada!, la aventura es relacionarla con una obra tan bien escrita y profunda como la de Tolkien. ¡Qué lástima que no estuviera leyendo la guía Michelín! Le podría decir que me ha dado hambre y que me voy a almorzar.
No terminamos de entablar una conversación, por lo menos para poder terminarla y volver a la frontera que marca la sombra de la sombrilla; y nos da apuro dejar de hablar sin haber empezado. Por fin, una salida a esta situación. Mi vecino-conocido me confiesa que no ha leído el libro de Tolkien pero ha visto la adaptación cinematográfica. Por fin, podemos hacer un breve comentario: recordamos la película y quedamos en que, si los niños más mayores quieren, podemos quedar para volver a verla, porque me he traído el DVD, junto con otros títulos como alternativa a las películas que nos puedan ofrecer este verano en la tele. Seguro que pasan una tarde estupenda y después que jueguen un poco a ser reyes de la Tierra Media. Pedro Seco Varón.

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